lunes 20 de abril de 2009

Multan por no sacar los perros a pasear



Por fin, un Ayuntamiento, comprende que no se puede tener a un animal “prisionero” en un pequeño espacio y que tener perros supone una responsabilidad.

Tener un perrito, supone unas obligaciones, hay que alimentarlos, cuidar de ellos y sacarlos a pasear. Cuando compráis, adoptáis o aceptáis como regalo un perro no os planteáis a veces esto y luego algunos los tenéis encerrados en una mini terraza o en una habitación durante horas y horas, aburridos y desatendidos.

Por ello hay que congratularse, que por fin un Ayuntamiento, en este caso el de Girona, sea pionero y tenga previsto aprobar en su próximo Pleno una nueva ordenanza de tenencia de animales, que prevé la posibilidad de multar con hasta 400 euros a los dueños de perros que no los saquen a pasear al menos durante 20 minutos diarios, igualmente recoge la prohibición de tener atados los perros más de 6 horas o en espacios muy reducidos, siendo en estos casos en los que la normativa estipula que los propietarios deben de garantizar que el perro pueda hacer al menos 20 minutos de ejercicio al día.

El motivo de la nueva ordenanza, según el edil de Medio Ambiente de Girona, Enric Pardo, es que "a pesar de detectar ciertas irresponsabilidades en propietarios de animales, la ordenanza no permitía sancionarlo".

Con esta nueva ordenanza se pretende también poder actuar de alguna manera frente a los casos de conflictos entre vecinos causados por animales, teniendo en cuenta que sólo el año pasado hubo más de 300 casos en los que los perros ladraban día y noche porque no se les sacaba nunca a la calle, o no se les había suministrado comida y agua en días.

En otros aspectos la normativa también triplica las sanciones por no tener el animal censado y sancionará con 500 euros a quien bañe animales en la vía pública.

Para aquellas personas que permitan que sus perros orinen en las fachadas o defequen en la vía pública y no lo recojan, o que perros potencialmente peligrosos no lleven la licencia municipal y la acreditación registral preceptiva y paseen con menores de 18 años, la normativa prevé una multa de 400 euros.

Pasear animales por la vía pública sin correa o alimentar animales salvaje urbanos, como gatos, costará 150 euros.

Hasta 500 euros deberán pagar aquellos que bañen los animales en la vía pública, ya sean fuentes, ríos, etc., y 600 euros los que lleven perros peligrosos desatados o sin bozal.

La multa más cara será de 2.000 euros por tener un perro potencialmente peligroso sin la licencia administrativa que otorga la Generalitat.

viernes 10 de abril de 2009

Terapia asistida con perros


En el Diari de Tarragona de hoy, aparece la noticia de que una clínica de Reus, el Sanatori Villablanca, estrena una terapia con perros para personas con trastornos de personalidad, y como a través del adiestramiento del animal se busca mejorar la conducta de adaptación del paciente.

Anteriormente este mismo Centro había puesto en marcha una iniciativa similar pero para personas con discapacidad intelectual y autistas.

Una de las adiestradoras indica: «a través del animal y su adiestramiento se les están dando al paciente una serie de normas como la tolerancia o la paciencia», también se buscan otras metas como mejorar la calidad de vida y la autoestima de los usuarios, favorecer la adquisición de hábitos sociales, y potenciar sus habilidades cognitivas.

El Director recuerda que aunque «el perro nunca cura», sí que es cierto que se pretende «mejorar las conductas de estos pacientes. Que adquieran hábitos de adaptación y puedan volver a sus casas y a la comunidad».

El sistema es simple: «Ladrido, clicker, premio; ladrido, clicker, premio..». los adiestradoras repiten una y otra vez las consignan a los pacientes, que cada miércoles, trabajan durante una hora con perros que están siendo adiestrados.

Le tratan de mostrar como el perro sigue una norma (en esta caso ladra), consigue un premio, eso sí después de haber apretado el clicker, una simple cajita plástica con una lámina metálica en su interior, que al presionarla produce un sonido. «Se trabaja la impulsividad de los pacientes, para que vean que las cosas no se consiguen de una forma tan rápida como ellos creen y que, en la vida, si se cumplen unas normas hay premio», explica el director médico del Centro.