lunes 28 de abril de 2008

Maldición


Hoy quiero hablaros de un gran escritor español, Antonio Gala Velasco, que aunque nacido en Brazatortas (Ciudad Real), es cordobés de adopción y por tanto andaluz como yo, con algunas diferencias, pues él, es además, Hijo Predilecto de Andalucía, y en mi caso mis posibilidades de ser predilecta no creo que pasen del cariño de mis dueños.

Autor de éxito, que ha cultivado géneros, como el artículo periodístico, la poesía, el teatro y la novela. Con un estilo en el que abundan las imágenes y los recursos líricos, muy elaborado en las formas.

Premiado y distinguido, con premios como el Adonáis de poesía, el González Ruano de periodismo, el Nacional de Teatro Calderón de la Barca o el Ciudad de Barcelona, el León Felipe a los valores cívicos, o el de Andalucía de las Letras, entre otros.

Pero además destaca, lo que es muy importante para mí, por ser un gran amante de los animales, especialmente de los perros. A uno de los diecisiete que tiene, o ha llegado a tener, un pequeño teckel, llamado “Troylo” le dedicó un precioso libro “Charlas con Troylo”, lleno de sentimientos, donde toma a su pequeño amigo como confidente, para desahogarse y exponerle los temas.

Artículos como “Monólogo del perro”, o “Perros de cuneta”, muestran esa sensibilidad hacia los animales en general y los perros en particular.

Pero, en esta primera entrega, quiero reproduciros un artículo publicado en el periódico “El Mundo”, en su sección “La Tronera”, el 2 de Agosto de 2000, con el título “Maldición” donde expresa su rechazo más rotundo a esas prácticas tan deleznables de abandonar a los animales de compañía, espero que os guste:





“Maldigo, con la más rotunda de las maldiciones, a quienes, por estas fechas u otras, abandonan a sus animales de compañía. No son dignos de los unos ni de la otra. Les deseo que un día sean ellos los abandonados (y seguramente acabarán por serlo) de sus mujeres, de sus hijos, de sus amigos... Por egoístas despreciables. Por posponer a un ser vivo, dependiente, amable en estricto sentido, generoso y fiel, a sus propios proyectos de vacación y de comodidad. Por enseñar a su prole a maltratar a quien se debe proteger. Por rescindir una relación cuando les parece conveniente. Por hijos de la gran puta. Con perdón.”