Pipo
Pipo era mi pequeño amigo, mi compañero de juegos.
Pequeño pero de carácter fuerte, travieso, juguetón, difícil de enseñar; me correteaba para quitarme la comida o el “regalito” que había podido coger, claro que yo en correspondencia le quitaba la suya, pero me gustaba jugar con él, y echábamos tardes y tardes correteando, gruñendonos, y revolcándonos en simuladas peleas.
Era un crío, siete meses, pequeño de edad y de tamaño, un Yorkshire Terrier pequeño, que me seguía a todas partes, a veces me resultaba divertido y otras un verdadero pelma, pero yo era en cierta forma su hermana mayor, y el mi compañero pequeño.
Hoy se ha ido, se quedo en una clínica, no soporto un pequeño anestésico, su dueña y su familia lo lloran y yo lo echo de menos. Vaya para él, como pequeño homenaje, esta estrofa de un poema de Robinson Jeffers:
Yo he cambiado mis modos un poco;
No puedo correr ahora contigo en las tardes a lo largo de la orilla,
Excepto en una especie de sueño; y tú,
Si sueñas un momento,
Me ves allí.

3 comentarios:
Me sumo al homenaje, por un pequeño que se ha ido
hola a todos ,bueno les queria decir que no importa que se haya morido el esta mucho mejor alla...y saben que a mi tambien em encanta los perros.
No seas pesimista, seguro que estaba mejor aquí, pues allí no creo que le espere mucho
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