POEMAS

Como soy una perra instruida, me gustaría trasladaros algún material que sobre nosotros los perros he encontrado bien leyendo, bien navegando por la red.
Lo haré en diversas entregas, pero hoy quiero trasladaros dos poemas, que pueden servir como muestras del amor por los animales de sus dueños y del dolor por su pérdida.
El primero de los poemas es un Epitafio, que compuso el gran poeta George Gordon Byron, sexto Lord Byron, para la tumba de su perro de raza Terranova.
Como conocéis Lord Byron es uno de los escritores más importante del Romanticimo, que alcanzo fama no solo por sus escritos sino por su vida extravagante y sus escándalos, pero quizás sea menos conocido que era un gran amante de los animales. El epitafio para la tumba de su compañero dice así:
“Aquí reposan
los restos de una criatura
que fue bella sin vanidad
fuerte sin insolencia,
valiente sin ferocidad
y tuvo todas las virtudes del hombre
y ninguno de sus defectos”
En segundo lugar el también poeta y dramaturgo estadounidense Robinson Jeffers, quién a través de una poesía elocuente y enérgica, expreso su desdén por la sociedad humana a la que consideraba condenada por su violencia y depravación. Ello le lleva ha plasmar en sus poemas un giro hacia una naturaleza y un mundo en el que lo humano pierde importancia frente a la piedra, el océano, la vida animal, las secretas pulsaciones de las estrellas.
Yo he cambiado mis modos un poco;
No puedo correr ahora contigo en las tardes a lo largo de la orilla, Excepto en una especie de sueño; y tú,
Si sueñas un momento,
Me ves allí.
Entonces deja por un rato las huellas en la puerta delantera
Donde yo acostumbraba a rasparla para salir o entrar,
Y tu abrías pronto; deja en el suelo de
Las
Yo no puedo echarme cerca de tu fuego donde solía hacerlo
Sobre la cálida piedra,
Ni al pie de tu cama; no,
Durante todas las noches quedo solo.
Pero tu pensamiento amable me ha puesto a menos de seis pies
Fuera de tu ventana donde la luz del fuego juega tan a menudo,
Y donde te sientas para leer
-Y me temo que a menudo para lamentarte por mí-
Todas las noches la luz de tu lámpara yace en mi lugar.
Ustedes, hombre y mujer, viven tanto tiempo,
Es difícil pensarlos muriendo alguna vez.
Un pequeño perro se cansaría, de vivir tanto tiempo.
Espero que cuando queden
Bajo la tierra como yo, sus vidas les parezcan
Tan buenas y alegres como
No
Ustedes no son tan bien cuidados como yo lo he sido.
Y no han conocido jamás la íntegra y apasionada
Fidelidad que yo conocí.
Sus mentes son quizás demasiado activas, demasiado complejas.
Pero conmigo siempre fueron leales.
Ustedes nunca fueron amos, sino amigos.
Yo era su amigo. Yo los quise bien, y fui querido.
El amor profundo resiste hasta el fin y mucho más que el fin.
Si éste es mi fin, no estoy solo.
No tengo miedo. Sigo siendo de ustedes.
Espero que les guste y muchas gracias.

1 comentarios:
Hola,me ha resultado muy agradable encontrar este rinconcito de respeto y amor a los animales mientras navegaba por internet, por eso queria darte las gracias y decirte que el segundo de los poemas me ha emocionado mucho porque tengo un perro viejecito y pronto tendremos que separarnos para siempre.
Espero que cómo dice el poema él haya comprendido que yo nunca fuí su dueña sino su amiga, y que ésta siempre será su familia.
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